Cuando se
sufre el Acoso psicológico la víctima se encuentra indefensa. Existen muchas
señales por las que uno puede intuir, que está siendo víctima de un ataque
premeditado hacia su persona. Esta acepción es otra de las posibles variantes
del acoso psicológico, el ataque premeditado. Trabaje durante casi diez años,
en una empresa de subcontrata llamada fleet care services. Era una empresa y es
una empresa, que básicamente trabaja para grandes empresas del sector del
alquiler de vehículos en nuestro país. Concretamente en mi caso era una de las
grandes empresas del sector del alquiler de vehículos, tanto a nivel nacional,
como internacional. Estuve aproximadamente unos diez o doce años, pero en
condiciones laborales pésimas, tanto por la empresa que me contrataba, así como
la destinataria de los servicios prestados la empresa de alquiler.
Durante el tiempo que trabaje, no tuve un
solo día de sosiego, ni de felicidad, Durante el tiempo de trabajo todo eran
problemas, contrariedades, pero sobre todo dificultades de cualquier tipo. Mi
jefa de la empresa, se inventaba cualquier tipo de dificultad, para poder después
reñirte mejor. Fueron muchas circunstancias adversas en el trabajo, superabas
una, te encontrabas con otra. Un ejemplo los coches tenían que quedar como recién
salidos de fábrica. Tú te esforzabas pero para tus jefes jamás te esforzabas
demasiado. Si hubieras sido por ejemplo una persona impresentable, de estos que
solo buscan, conflicto, lo hubieras entendido. Pero no era esta mi caso, me esforcé
al máximo, en hacer bien mi trabajo. Nunca conseguí que dejaran de reñirme,
nunca. Esto es solo un ejemplo, hay muchos más. Nada surtía efecto, todo eran
pretextos y excusas, para gritarme y reñirme.
Hoy visto en la distancia, no es que fuera
maltrato, es que rozaba lo delicuescente, en el sentido del llamado Acoso psicológico.
Mi salida de la empresa tampoco, se quedó corta en el maltrato y ensañamiento.
Al marchar
mi primera jefa, su sustituta por prejuicios ocultos e interesados, que hoy en día
seguro que lo saben en la empresa hasta el último apuntador recién llegado a la
misma. Ella lo niega, pero la realidad la delata. Me envió de vacaciones,
porque decía que tenía muchas vacaciones sin coger. Cuando regrese ya tenían contratado
a mi sustituto. Fue el principio del fin. La empresa que me contrataba me
reubico en otro puesto, en el que trabaje hasta que mi nuevo jefe, en una
situación en la que Kafka se hubiera sentido como en su propia casa, va y me
dice que no me llaman porque yo he solicitado por escrito la baja voluntaria en
la empresa. El motivo no pudieron localizarme en dos días. Ni que decir tiene
que ni solicite la baja ni por escrito, ni por teléfono, ni por
mediopensionista y el que no me encontraban era solo una excusa.
Es imposible que sobre una persona recaigan
todo este cumulo de circunstancias adversas, sin ser objeto de acoso psicológico.
Máxime cuando no hay de por medio, drogas, alcohol, conductas inapropiadas, delictivas o desproporcionadas. Con la
perspectiva del tiempo pienso que debo de estar orgulloso de mi mismo, por los
años que he aguantado y sufrido esta situación de abuso de poder, sin venirme
abajo psicológicamente, aunque he de reconocer que lo he pasado muy mal. Bueno
aun lo estoy pasando, porque lo sucedido me ha afectado psicológicamente. Para finalizar una de las claves que los conocedores de estos temas dan para saber si se es objeto de un abuso emocional, es comprobar si tu jefe o jefa o quien promueve el abuso emocional, se comporta de la misma forma con otras personas. En mi caso pase por alto este, detalle tan obvio pero transcendental.