El acoso psicológico no se produce por generación espontánea.
Tienen unas claves, tiene unos motivos, perversos todos ellos. Inconfesables,
la victima está a merced de los caprichos de su acosador narcisista. Sea esta
una persona, Institución, empresa o cualquier otra clase de agrupación reunida
para hacer el mal. En el acoso psicológico no se trata de dialogar, ni de
argumentar, de igual a igual o en términos de cierta igualdad. Se trata de
imponerse en el tiempo sobre la víctima. El poder sobre la victima trae consigo
un componente destructivo. La victima tiene que ser consciente, en gran medida,
de que el fin último que busca el acosador es un fin destructivo. Se trata de anular a la víctima,
de neutralizarlo, personal y socialmente. Esto añadido que en ocasiones el
agresor parece instalarse cómodamente en la línea del tiempo. No tiene prisa,
su posición elevada de poder, le permite el acoso con total impunidad, sobre su
víctima. Entonces de esta forma el acosado, va integrando en su vida y en su
personalidad todas las formas perversas del acoso. Integrando su indefensión casi
de forma indefinida. Intoxicándose de ese acosos, integrándolo en si mismo, en términos
sociales, personales, laborales y de salud personal. La estrategia perversa no
aspira a destruir al otro inmediatamente, prefiere someterlo y mantenerlo a su
entera disposición. La victima del acosador, no es más que un objeto, no debe
de abandonar su posición de objeto. Un objeto que se puede utilizar, siempre
que convenga. El perverso no practica la comunicación, no le interesa, porque
con los objetos no se habla. El perverso elude la comunicación, no le interesa.
Como no habla, como no interactúa, impone una imagen de grandeza o de sabiduría,
incluso de gran espiritualidad. Como nada se habla con claridad, lo reprochado
puede ser cualquier cosa, que en esos momentos le convenga al acosador. El
acoso se puede interpretar como una descalificación permanente, incluso
definitiva. Al cosador no le interesa que tú dejes de ser un objeto a su
alcance. Le interesa que no abandones tu rol de objeto, que te puedas
desarrollar, como persona y ser reconocido socialmente. Al acosador le interesa
el estigma social que impone sobre su víctima.
lunes, 22 de abril de 2019
lunes, 15 de abril de 2019
Acoso Psicologico o la falta de esperanza.
En los medios de comunicación estos días se ha estado hablando de la carta de suicidio a
sus padres. Del adolescente de 16 años que se lanzó al vacío, hace escasas
fechas. El adolescente de nombre Andrés, sufría acoso escolar. Lo estaba
pasando muy mal en el Instituto donde cursaba sus estudios. Tras su muerte un compañero
de estudios fue detenido y puesto en libertad más tarde.
«Mi nombre es Andrés y si estás leyendo esto es porque me
habré suicidado. El caso es que todo empezó bien hasta febrero del 2019, cuando
caí en picado. Tenía que aguantar seis horas en las que poco a poco empezaba a
tener más miedo y así fue mi último mes de vida. Sabía que estaba solo, que
nadie me ayudaría» Así comienza el estremecedor relato. Además de explicar el
infierno en el que se ha convertido su vida debido al acoso que sufre. Inquiere
varias preguntas a su acosador: « ¿Creíste que tus palabras no me hacen daño?
¿Que tus bromas alguna vez me gustaron? ¿Qué me cogieras mis cosas y no me las
devolvieras me hacía gracia? Y yo digo, '¿qué hice para merecer eso?' No lo
entiendo. Todo el rato fui un chico que no molestó a nadie», el joven acaba
explicando el porqué de su decisión trágica decisión: «Me daban ganas de llorar
en el mismo instituto, pero me mantuve fuerte. Me di cuenta de que no podía
más. Y me dije '¿tengo que estar así siempre?'», y añade: «No vi futuro. Solo
vi un oscuro agujero negro y ya no me enfocaba en mis estudios por culpa de él
(del acosador), porque me sentía perdido y de hecho ese día lo decidí. Estaba
harto de tragar». Termina su carta pidiendo que devuelvan los libros en la
biblioteca y confiando que las palabras de su madre sean ciertas: «A ver si
mamá tiene razón y Dios existe. Adiós a todos», Acaba diciendo en la carta.
Lo sucedido con este adolescente es terrible, muy trágico.
Porque confirma todas mis sospechas de
que vivimos en una sociedad en la cual el Acoso Psicológico, el abuso
continuado y manifiesto, sobre una persona. Puede ser llevado a la practica en
la más absoluta impunidad. Confirma también que el demostrar que sufres, Acoso Psicológico,
es muy complicado. La sociedad, los
responsables de esa misma sociedad con autoridad, son muy remisos a reconocer
que un ciudadano es objeto, de intromisión, vejaciones, humillaciones y abusos psicológicos
continuados en su vida. Es muy difícil demostrar ese Acoso, ese abuso. Las
autoridad siempre suelen, mirar hacia otro lado. Encontrar excusas para
justificar la conducta del acosador y culpabilizar al acosado acudiendo a
excusas de tipo psicológico, como falta de paciencia, de empatía o mal carácter.
Es por esto que quiero dejar constancia en este post. Que el
Acoso Psicológico es devastador para las personas que lo sufren. Personalmente llevo
sufriendo y denunciando Acoso Psicológico desde hace mucho tiempo. Sin obtener
ningun tipo de respuesta a mis reivindicaciones. Es más todas las respuestas
de las que he sido objeto, han sido en sentido contrario. Reprimiendome, acusándome,
humillándome con vejaciones de todo tipo, personales directas o indirectas.
Ahora mismo estoy siendo objeto de Acoso Psicológico, en directo, ante la vista
de todo el mundo, con la más absoluta impunidad. En este sentido comprendo
perfectamente las palabras del adolescente: “No vi futuro, solo un agujero
negro”. Los Acosadores intentan devastar tu propia vida, investigan los medios
por los que pierdas toda esperanza de sobrevivir al acoso. Ellos con su
absoluta impunidad, siguen impertérritos acosándote, acusandote tambien, ante la mirada cómplice de
la sociedad. Es muy triste que ocurran estos trágicos sucesos. Que un
adolescente no vea otra salida que el suicidio. Es un síntoma de los Acosadores
gozan de muy buena salud en nuestra sociedad. Porque la sociedad los ampara e incluso los defiende.
En mi caso es escandaloso el amparo del que gozan mis acosadores, absolutamente
asombroso. Pierdes toda esperanza de poder escapar algún día tus acosadores.
Voy a terminar con ejemplo que la psicóloga entrevistada en referencia al
suicidio del adolescente expone para entender los efectos devastadores del
Acoso Psicológico: Hace muchos años se hizo un experimento que nos puede ayudar
a entenderlo. Se puso a unos perros en una parrilla electrificada. Parte de los
canes pudieron pasar a otra parte de la jaula en la que dejaban de recibir
descargas. El resto no podían pasarse a esa parte segura así que llegó un
momento en el que llegaron al convencimiento de que hicieran lo que hicieran
iban a seguir sufriendo. Lo que sucedió es que dejaron de comer, dejaron de
beber y se dejaron morir. Es la indefensión aprendida. Yo creo que este chico
llegó a esa situación y eso no pasa de un día para otro. Es un conflicto
largamente gestado. Si llegas al convencimiento de que hagas lo que hagas,
digas lo que digas, nada va a cambiar es la fase final de una depresión. Una
depresión que no se trata puede terminar en muerte. La psicóloga entrevistada
se llama Iría Calleja, psicóloga de la Fundación Indaga.
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